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Alejandra Ramos
Nacida y criada en Nueva York, Alejandra tiene dos grandes pasiones: la comida y las letras. Alejandra dedica su tiempo completo al desarrollo de recetas, a escribir sobre comida y en ocasiones a ser chef privada.

El pollo asado puertorriqueño se adoba en una mezcla sencilla de especias, ajos y jugos cítricos antes de cocinarse

Yo fui criada por una madre puertorriqueña que cree firmemente que toda la carne debe ser adobada antes de cocinar. Al menos por unas horas, pero casi siempre durante una noche entera. Por esto, sus platos siempre salen sabrosos, con carne jugosa y bien condimentada.

Cuando crecí y me mudé, me di cuenta de que no todo el mundo cocinaba de esa manera. Vi recetas que sazonaban la carne con nada más que sal y pimienta antes de cocinar, lo cual siempre me pareció muy extraño. Aunque desde entonces he aceptado que algunos platos funcionan suficientemente bien preparados de manera sencilla (un gran filete, por ejemplo), la verdad es que siempre voy a preferir platos que hayan pasado algún tiempo con un gran adobo.

¡Como mi pollo asado!

Agregar sabores latinos a tus recetas tradicionales fácilmente.

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Para hacer este pollo, empezamos con una mezcla de especias: comino, pimentón estilo español, pimienta de Cayena (para un poco de pique) y orégano seco. Hacemos un puré junto con la sal, un montón de ajo, aceite de oliva, cilantro, jugo de naranja y limón verde.

Los adobos puertorriqueños tradicionalmente se hacen con jugo de naranjas agrias (también llamadas naranjas de Sevilla), pero sé que son difíciles de encontrar fuera de los barrios con grandes poblaciones puertorriqueñas o cubanas. Para imitar el sabor, recomiendo una mezcla de naranjas regulares y jugo de limón verde.

Después de adobar el pollo entero, por dentro y por fuera, éste se coloca descubierto en una fuente para el horno. Rellena la cavidad con otra naranja partida en dos y cualquier otro vegetal que tengas: unos dientes de ajo, cilantro, tal vez un pedazo de cebolla sobrante o zanahoria de otra receta. De verdad ¡funciona todo!

Coloca esta preparación en el estante inferior del refrigerador y deja marinar por lo menos 4 horas, pero preferiblemente durante la noche entera. El pollo se deja al descubierto porque esto ayuda a que el líquido de la piel se evapore, lo que asegura que quede súper crujiente al asar.

Otro consejo que te voy a sugerir es que tomes el pollo de la nevera al menos media hora antes de asar para quitarle un poco el frío de la carne, y asegurar que éste se cocine uniformemente.

Me encanta este pollo servido con una guarnición de verduras simplemente asadas o tal vez una ensalada grande con un buen aderezo. Recuerda guardar los huesos que sobren; estos se pueden usar para hacer un buen caldo de pollo con sabor latino (¡aunque esa es una receta para otro día!).

Pollo Asado Puertorriqueño

Ingredientes

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